Temporada 1986/87

​En el mes de junio se habló de remodelar el estadio Domecq, incluyendo una visera en tributa y un cambio importante en fondo norte, con un presupuesto de 311.218.750 pesetas.

En el mes de julio mientras se hablaba de la posible remodelación del estadio Domecq, el alcalde Pedro Pacheco, anunció que el nuevo contrato, cuyo borrador se estaba elaborando recogía la concesión del estadio Domecq por cincuenta años al Xerez C.D. Finalmente el 24 de dicho mes fue aprobada la concesión del estadio al Xerez por parte del Ayuntamiento.

La temporada de 1986/87 significa el regreso a Segunda División y para ello se refuerza el equipo con los fichajes de Boro (Linares), Verde (Calvo Sotelo), Flores (Calvo Sotelo), Ermén Benítez (Nacional de Quito), Bernal (Albacete) y al mes de comenzada la Liga llegó Botubot (Castellón) y en el mercado de invierno lo hizo Merayo (Alavés) y en el último terció de la competición lo hicieron Taboada (Pontevedra) y Tomás (Mallorca). El resto de la plantilla la compuso con Osma, Valencia, Perdigones, Rivas, Pablo, Pozo, Adolfo, Flores, Correa, Juanito Moreno, Navarro, Suárez, Queco, Torres, Rosado, Poyatos, Ruiz-Mateos y Selma. El equipo estuvo dirigido nuevamente por José Ramón Pérez Rodríguez "Moncho".

El comienzo de la temporada no fue buena y pronto el equipo cogió la cola de la clasificación, la eliminación en Copa ante la Balompédica Linense, en primera ronda y el cinco a cero encajado en Elche en Liga, significó el cese de Moncho en la novena jornada del campeonato. El equipo pasó a ser dirigido por el secretario técnico Felipe Quintana Valdés.

La falta de madurez en una plantilla plagada de buenos futbolistas de cantera y algunos futbolistas que no dieron la talla llevó al equipo al término de la primera vuelta a ser farolillo rojo, con sólo siete puntos.

La falta de oportunidades y de adaptación al fútbol español llevó a que Pantera Benítez, del que se esperaba mucho, pues sus números en Ecuador eran espectaculares llevó a que el jugador abandonara la entidad a mediados de competición en el mes de enero.

A falta de siete jornadas para terminar la Liga, la derrota en San Mamés, ante el Bilbao At. por dos a cero, rival directo en la salvación, supuso el cese de Felipe Quintana y la llegada de José Antonio Naya al banquillo.

El cambio de entrenador no dio resultado y el equipo terminó último clasificado. Sin embargo, este año la Federación Española propuso una competición para que los equipos tanto los que luchaban por el ascenso como por el descenso tuvieran una segunda oportunidad.

 

Consistía, en el caso del Xerez, en que los últimos seis clasificados jugaran una liguilla, descendiendo los cuatro últimos, pero el problema era que los equipos partían con los puntos que habían conseguido en la Liga hasta ese momento, con lo que el Xerez tenía pocas opciones de salvarse, tanto es así que también terminó último en aquella liguilla.

Esta absurda competición no se volvió a jugar en la historia del fútbol español. Por suerte para el Xerez, la disputa y el desacuerdo entre la Federación Española y la Liga de Fútbol Profesional, provocó que ese año no hubiera descensos en Segunda División.

Al finalizar la Liga, se conoció que el estadio Domecq fue vendido por 320 millones de pesetas.

 

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